sábado, 26 de noviembre de 2016

POESÍA LENGUA- AL ESTILO INTIMISTA

Bendito otoño
que ya te acabas
y tu empiezas.
Vas y vienes
y yo me tropiezo en cada parte de ti.
Recorriendo cada rincón,
queriendo quedarme en él toda una vida,
o un segundo.
Porque a veces, un segundo, puede ser eterno.
Como tú.

Como no le voy a mirar
si mis miedos los convierte en hogar
si hace de mi risa un huracán,
y me hace soñar.

Me atrevería a confesarle que vivo incrustada en sus arterias,
me atrevería a decirle que puedo caer en el mar de sus besos,
sentir todo aquello que no creía.

Sólo sé que su filosofía,
es predicar la alegría.
Y aunque nunca me hizo falta decirle que le quería, ya lo sabía.
Con él, sentía como se besaban la pintura con la poesía.


QUERIDO TÚ:

Esto no va a poder con nosotros, porque tanto tú como yo, sabemos la falta que nos hacemos.
Eres, y lo sé con certeza, la única persona a la que le he dicho "te quiero" en serio. Porque si esa palabra se refleja en ti, no sabes cuantísimo significa.

Que si algún día te faltan recuerdos porque están en el más recóndito escondite, haré que los encuentres.
Y si no lo consigues, reviviremos todo aquello que nos hacía felices.

Seré quien vuelva a relatar tus historias, porque las escribiré una a una para que tengas la oportunidad de leerlas y releerlas y recuerdes lo mucho que me reía (y te reías, aunque ya no lo hagas tan a menudo...)
Como aquella noche cuando era pequeña y no podía dormir, viniste y me tendiste tu mano; empezaste a contarme miles de historias, una por cada arruga que recorría tus finos dedos.
Me dormí con tu mano sobre la mía, y es que, no todo el mundo puede presumir de tener agarrado a un superhéroe.

Eres el hombre de mi vida, aquel que con mirar mis ojos color avellana (o al menos así los llamas tú), entiende lo que pasa y hace una pausa. Me mira y me pregunta, sin rodeos, y me quedo exhausta...
Voy a llenar cada hueco que falte en esa memoria, porque aunque aparentemente parezca vacía, te la pienso llenar de alegría.

Felicidades torero, como dirías tú.
Te quiero abuelo. Eres magia.

(F)

De los ojos marrones también se puede sacar poesía,
he sido testigo de ello,
sólo me bastó verle cuando sonreía.

lunes, 21 de noviembre de 2016

OSCAR WILDE


¡Lo dicho! O bueno, lo escrito, mejor dicho.
"Sé tu mismo"
Y ríete, que da vida.

RELATO LENGUA SOBRE RIMA XLII

CUANDO ME LO CONTARON...
Yo me encontraba sobre mi escritorio de madera vieja cuando empecé a pensar en ella. En que detrás de esa faceta de hermosura, se encontraba un vacío tal, que no daba pie a confesarse.
Se te nota amor, en la comisura de los labios, en tus suaves mejillas, en tus fascinantes ojos verdes que ya no brillan como los de una niña pequeña a la que le acaban de dar sus primeros besos robados.
¿Qué te pasará? ¿Qué tristeza callas y me escondes? A mí, que todas las noches te brindo barra libre de poesía sobre mi espalda. Qué te pasará.
Sumergido en mi pensamiento, escuché a lo lejos el chirrido de la puerta. Ojalá ella.

-Hola Gustavo, me gustaría que nos sentáramos a conversar un rato, tengo que contarte algo.
-Claro Emilio, ¿qué te trae por aquí? Hacía días que no sabía nada de ti. ¿Todo bien?
-Sí, sí, verás...es sobre Clara.
-¡Ah!-pronuncié exaltado. ¿Qué es lo que ocurre fiel amigo?
-Me duele decirte esto, pero más me duele callármelo y ser consciente de que vives en un sueño creyendo que es real.
Clara es una mujer hermosa, tanto como caprichosa.
Tan sumergido estás en tus pensamientos y tus rimas que no ves que detrás de esos ojos verdes, no hay más que mentiras. Que aquella que te juró sinceridad, no es ni más ni menos la misma que hoy te da la espalda impidiendo que la veas. Que aquella que te dijo "te quiero", se lo está diciendo cada mañana a un Don Juan. Que aquella que derrocha delicadeza, es la misma que te ha creado una venda sobre los ojos para que no percibas que la única delicadeza que posee es la de las prendas que le arranca ese desdichado. Que aquella que te juró fidelidad, hoy echa sobre tu cara un puñado de arena.
Tan caprichosa es, que no le bastaba con tu cariño y tus palabras, la oí decir que eso, tan sólo se lo llevaba el viento.
Querido amigo, he sido testigo de un engaño sin fin, no he podido soportarlo más y hoy hasta ti mis palabras llegan, que aunque se las lleve el viento, estas sí que poseen tanta sinceridad como tristeza.
Lo siento.
He percibido su aroma cada amanecer, imaginé estar loco hasta que decidí ir a la habitación de mi hermano para preguntarle acerca de tal olor a rosas, y entonces, en ese momento y no en otro, pude corroborar lo que mi ser no quería creer.

-Gracias.
-Lo siento.

Una vez pronunció esto, mi amigo se abalanzó sobre la ventana abierta de par en par, impidiendo que yo pudiera frenar tal barbaridad.
Esas fueron sus últimas palabras: lo siento.

En ese momento sentí el frío de una hoja de acero en las entrañas.
Por mi amigo y por mi querida Clara, a la que jamás podré odiar.
Cayó sobre mi espíritu la noche, en ira y en piedad se anegó el alma,
¡y entonces comprendí por qué se llora!
y entonces comprendí...

miércoles, 16 de noviembre de 2016

GÓLGOTA




Antes de ti, era yo.
Me explico; la risa invadía mi pecho, mis ojos conocían la palabra emoción como algo bonito, tenía ilusiones, sueños... y cuando te conocí, creí haber encontrado el mejor de todos, la felicidad.
Creí. Porque no lo era.
Pronto vinieron días grises, en los que lo único que invadía mi pecho eran marcas sobre él, mis ojos brillaban pero ya no era algo bonito, sino aterrador, un bucle que no conocía salida.
Noté una escalofriante venda que cubría todo mi ser y que, desgraciadamente, provocaba que mis ilusiones se ahogasen en el tiempo. En el olvido.

Felicidad, querida felicidad, creí haberte encontrado, y sólo eras una máscara que tenía más sombras que sueños.

domingo, 13 de noviembre de 2016

CONGELADA

                             
  Vienes tú con esa sonrisa a poner patas arriba mi desastre.
  Te vas, fugacidad del momento, pienso.
  Mi escalofrío no corrobora lo que mi mente afirma.
  La felicidad viene a ratos, al igual que mi confusión.
  No me desordenes todavía más, que antes de ti, yo me intentaba creer cuerda.
  Y ahora cualquier excusa es buena, pero mi juicio se ha ido cual palabra con el viento.
  Cuando noto tu ausencia es como abrir el grifo de la ducha en invierno y que caiga sobre mi piel   un  sinfín de agua fría.
  Frío cuando faltas, confusión cuando estás, no sé qué es peor.
  Me limito a fijarme en las sonrisas, y ahí, entre la gente al cruzar la calle, vuelve la tuya
  salvándome la vida.
  Salvas vidas, pero no destinos.
  Porque el mío fue caer en la tentación y no saber volver a casa.
  Espero que nunca se apague ese brillo en los ojos, esa mirada que un día me habló y ese  cuerpo que un día se proclamó Dios sobre el mío.

  Porque a veces, y aunque no lo creas, puede llegar una persona que te cambie la vida.