miércoles, 16 de noviembre de 2016

GÓLGOTA




Antes de ti, era yo.
Me explico; la risa invadía mi pecho, mis ojos conocían la palabra emoción como algo bonito, tenía ilusiones, sueños... y cuando te conocí, creí haber encontrado el mejor de todos, la felicidad.
Creí. Porque no lo era.
Pronto vinieron días grises, en los que lo único que invadía mi pecho eran marcas sobre él, mis ojos brillaban pero ya no era algo bonito, sino aterrador, un bucle que no conocía salida.
Noté una escalofriante venda que cubría todo mi ser y que, desgraciadamente, provocaba que mis ilusiones se ahogasen en el tiempo. En el olvido.

Felicidad, querida felicidad, creí haberte encontrado, y sólo eras una máscara que tenía más sombras que sueños.

2 comentarios:

  1. Tremendo texto... Y espero que sea el primero de muchos que traigas al blog ;) ¡Animo, Sara!

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  2. Muchas gracias Teresa,es el primero de muchos,¡puedes estar segura!

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