lunes, 24 de julio de 2017

Badabadum

Nunca se me ha dado bien escribir sobre sentimientos o sensaciones.
Como explicarle a alguien virgen que se siente en un orgasmo, no sé; algo así.

Como aquella noche que abriste el maletero para sentarnos y acabamos tumbados en el suelo.
Me vaciaste por dentro y me llenaste de la misma sensación que tengo cuando me abrazas.
Nos reímos de las estrellas y por si aquello no era un ovni sino una estrella fugaz, pedimos un deseo. Dijiste que habíamos pensado lo mismo, a lo que yo pensé: a ver si la que se está riendo es la estrella porque los fugaces somos nosotros.
Ojalá no.
Quédate así.
Aprieta fuerte.
O hazme polvo; y luego, sopla.

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